Moiselates Garridopulus, Venitus-Vitus-Vencitus Carvayalatus y Pakutus Mañezolotus... los traidores de Espanta...viernes, 1 de mayo de 2009
Los 3,00 Ephialtes del Misterio
Moiselates Garridopulus, Venitus-Vitus-Vencitus Carvayalatus y Pakutus Mañezolotus... los traidores de Espanta...lunes, 20 de abril de 2009
¿Pensamiento crítico?... ni crítico, ni pensamiento...
Otro artículo muy razonable que he encontrado en http://www.mentat.com.ar/pensamiento-critico.htm y que muy bien podría aplicarse a mis excompañeros españoles...
En la era de la información y el conocimiento, de la tecnología y la tecnocracia, el modelo de pensamiento científico ha ganado suficiente prestigio como para que prácticamente todos los ámbitos se hayan vuelto permeables a su influencia y lineamientos ideológicos.
Deseamos plantear una objeción crítica a esta permeabilización, fundamentalmente porque consideramos que es una influencia masiva acríticamente aceptada en la cultura.
Consideramos que ciertos errores conceptuales derivados de este reinado del “pensamiento científico” generan consecuencias que son realmente importantes para analizar.
Necesitamos remarcar un hecho: tanto ciencia, lógica, como matemáticas son completamente inútiles para determinar la esencia de lo subjetivo, lo estético, lo ético. (¿Qué queremos decir con determinar? Exactamente lo que dice la RAE: 1. Fijar los términos de algo. 2. Distinguir, discernir. 3. Señalar, fijar algo para algún efecto. 4. Tomar resolución. 5. Hacer tomar una resolución.)
Se ha discutido mucho acerca de los excesos de lo irracional originado en las supersticiones y las pseudociencias. Incluso ya no se duda en incluir a las religiones entre las fuentes de la irracionalidad que nos pueda aquejar como civilización.

Probablemente jamás sea suficiente todo el esfuerzo para prevenir los excesos de la irracionalidad. No obstante, podemos señalar que se puede hablar también de los excesos que derivan de una asimilación acrítica de los preceptos científicos. Y poco se habla de ello.
Está de moda declararse agnóstico, escéptico y materialista. Y por lo general - de una u otra forma - hay errores conceptuales importantes subyacentes en estas posturas popularizadas.
Muchas veces hallamos que quien afirma ser agnóstico cree estar diciendo lo mismo que el materialista, que no cree en nada que no sea tangible y observable. Nada más lejano, el verdadero agnosticismo sólo plantea que cualquier realidad inmaterial es inaccesible al entendimiento humano. Si lo inmaterial existe no lo podemos conocer.
Por otra parte tenemos a los escépticos. La mayoría de los que se declaran escépticos son pseudoescépticos. Tienen dudas y desconfianzas de todo menos de las autoridades científicas y académicas, sobre las que depositan una indiscutible fe. El verdadero escéptico tiene dudas y desconfianzas metódicas que incluso suele aplicar al establishment del conocimiento académico y las autoridades que lo representan. En este caso, la máxima libertad intelectual se manifiesta con claridad y sin caer en excesos ni descuidos.
El materialismo de moda es la más pobre de las posturas ya que no origina nada propio sino que es subproducto de una objetividad mal entendida o de un escepticismo mal entendido; no sólo es incapaz de dudar de ciertos presupuestos que asume con ingenuidad sino que ignora el hecho demostrado de que siempre la teoría determina la observación.
Por supuesto que estamos hablando de las manifestaciones más populares de estas posturas de moda. Lamentablemente, no faltan los científicos y filósofos de la ciencia que representan las versiones más pulidas de la moda.

Ojalá que no lleguemos a aceptar que se determine la apreciación estética de un poema utilizando el método científico o el pensamiento crítico. Que no caigamos en la ingenuidad de dejar nuestras políticas en manos de científicos, como sueñan ciertos escritores de ciencia ficción. Que no intentemos justificar biológicamente la superioridad moral de una raza, que no recaigamos en la sociobiología brutal, profundamente ignorante, de otras épocas. Ojalá que no intentemos observar lo bueno y lo justo en un laboratorio.
Esperamos que las formas populares de esta tendencia cientificista no se plasmen en representatividades políticas, administrativas y educativas.
Debiéramos ser verdaderamente libres de creer en cosas inmateriales. Es perfectamente legítimo. En principio, si uno no pretende hacerla una creencia científica, ni intenta imponérsela a otros con fanatismo irracional, ni hace daño u ofensa a nadie, es una creencia legítima.
No estamos hablando de creencias sobre la verdad, sino de la verdad acerca de las creencias subjetivas, lógicamente incontrastables con algo material.
Permitámonos creer que es un absurdo imponernos la condición de sólo tener creencias acordes a los principios científicos. No se trata de determinar si es lógico creer en Dios o no, se trata de ser realmente libres para creer en nosotros mismos.
Patricio Jorge Vargas Gil
(Actualizada con fotos dic 2009)
jueves, 9 de abril de 2009
El dia que los "escépticos" se convitieron en cómplices de la tragedia
Esta es una de las noticias que podeis leer hoy en la prensa contando este último logro de los escépticos que prefieren desacreditar y burlarse de quien no opina como ellos, y se atreve a ir contra la opinión general:
El escéptico jefe de Protección Civil llamó "imbecil" a un investigador que vaticinó el seismo.
Un científico italiano predijo que habría un terremoto importante en la zona de L'Aquila semanas antes de que el desastre llegara el lunes a la ciudad del centro del país, dejando decenas de muertos, pero fue denunciado a las autoridades por causar pánico en la población.
Una serie de temblores se sintió en la región a mediados de enero y los sismos continuaron con intervalos regulares, aumentando la alarma en la ciudad medieval de la montañosa región de los Abruzzo, situada a unos 100 kilómetros al este de Roma.
Hace un mes, unas furgonetas con altavoces comenzaron a circular por L'Aquila pidiendo a sus habitantes que evacuaran sus casas, después de que el sismólogo Giampaolo Giuliani predijera que se iba a producir un gran terremoto, desatando la ira del alcalde.
Giuliani, que basó sus pronósticos en las concentraciones de gas radón en zonas sísmicamente activas, fue denunciado a la policía por "extender la alarma" y se vio obligado a quitar sus conclusiones de Internet.
El 31 de marzo, la Agencia de Protección Civil celebró en la localidad una reunión del Comité de Riesgos Principales, formado por científicos encargados de valorar estos riesgos, para tranquilizar a la población.
"Los temblores que fueron sentidos por la población son parte de una secuencia típica (...) que es absolutamente normal en un área sísmica como la que hay alrededor de L'Aquila", dijo la agencia en un comunicado en la víspera del encuentro.
"Es útil subrayar que no es en ningún modo posible predecir un terremoto", agregó, y señaló que la agencia no veía motivos para la alarma, aunque a pesar de ello iba a llevar a cabo "un control y atención continuos".
Cuando los medios de comunicación preguntaron sobre la supuesto falla de las autoridades a la hora de salvar a la población antes del terremoto, el director del Instituto Nacional de Geofísica, Enzo Boschi, quitó importancia a las predicciones de Giuliani.
"Cada vez que hay un sismo hay gente que dice que lo ha predicho", afirmó. "Por lo que yo sé, nadie predijo este sismo con precisión. No es posible predecir los terremotos".
Boschi dijo que el verdadero problema para Italia es el fracaso a la hora de tomar las precauciones adecuadas, a pesar de un trágico historial de terremotos.
"Tenemos sismos fuertes, pero luego nos olvidamos y no hacemos nada. No está en nuestra cultura tomar precauciones o construir del modo adecuado en las áreas en las que podría haber terremotos fuertes", enfatizó.
sábado, 21 de marzo de 2009
Otro exescéptico que denuncia los engaños del escepticismo organizado
A lo largo de varios años, he condenado el mal uso del término "escéptico" para referirse a quienes cuestionan las afirmaciones sobre anomalías. Lamentablemente, el término ha sido abusivamente utilizado de esta forma tanto por partidarios como por críticos de lo paranormal. A veces, quienes lo emplean diferencian entre los llamados escépticos "blandos" [soft] y los escépticos "duros" [hard], y este mal uso fue uno de los motivos que me llevaron a revitalizar el término "zetétic".
Pero ahora pienso que los problemas creados van más allá de la mera terminología y ha llegado la hora de corregir la situación. Dado que -en términos correctos- "escepticismo" se refiere más a la duda que a la negación -incredulidad en lugar de creencia-, los críticos que adoptan la posición negativa en vez de la agnóstica, pero siguen autodenominándose "escépticos", son de hecho pseudoescépticos y, según creo, han ganado una falsa ventaja usurpando ese título.
En ciencia, la carga de la prueba recae en quien hace la afirmación, y cuanto más extraordinaria es ésta, más pesada es la carga de prueba que se le debe exigir. El verdadero escéptico toma una posición agnóstica, según la cual no se rechaza una afirmación sino que considera que ésta no está probada. Se afirma que el defensor de aquella afirmación no sustentó la carga de la prueba y que la ciencia debe continuar construyendo su mapa cognitivo de la realidad sin incorporar la afirmación extraordinaria como un "hecho" nuevo.

Antes de afirmar o negar, probar
Considerando que el verdadero escéptico no hace ninguna afirmación, tampoco tiene la obligación de demostrar nada. Se limita a seguir utilizando las teorías establecidas por la "ciencia convencional", como siempre. Pero si un crítico afirma que tiene evidencias para una refutación, es decir, que tiene una hipótesis negativa -asegurando, por ejemplo, que un aparente resultado psi era en realidad un resultado espurio derivado de los procesos de control o de análisis- entonces está haciendo una afirmación y por lo tanto también debe lidiar con el peso de la prueba. A veces, los críticos hacen afirmaciones negativas bastante extraordinarias -por ejemplo, que un OVNI era un plasma gigantesco, o que alguien en un experimento psi obtiene pistas mediante una capacidad anormal para captar sonidos que pasan desapercibidos a los oídos normales-. En tales casos, el crítico que afirma también debe lidiar con una carga de prueba más pesada que la que se espera normalmente.
Los críticos que hacen afirmaciones negativas, pero que erróneamente se llaman "escépticos", frecuentemente actúan como si no tuviesen absolutamente ninguna carga de prueba sobre ellos, aunque tal posición sólo sería apropiada para el escéptico agnóstico o verdadero. Una de las consecuencias de esta situación es que muchos críticos parecen creer que basta con presentar una argumentación fundada en la plausibilidad de su contra-afirmación, sin necesidad de presentar evidencias empíricas. Así, si en un experimento psi un individuo tuvo una oportunidad para cometer fraude, muchos críticos parecen asumir no sólo que probablemente lo hizo sino que debió hacerlo, sin importar la completa ausencia de evidencias de que él realmente lo hiciese y, en ocasiones, llegando incluso a ignorar la honesta reputación del individuo en cuestión. Del mismo modo, a veces se considera que unos procedimientos impropios de generación de números aleatorios bastan para explicar las elevadas puntuaciones psi de un sujeto, aunque, en realidad, todo lo que ha podido demostrarse es que tal posibilidad es real. Por supuesto, el peso probatorio del experimento se reduce mucho cuando descubrimos un fallo en su diseño que permitiría que un efecto espurio confundiese los resultados. Descubrir una oportunidad de error debería convertir tales experimentos en menos probatorios, e incluso en poco convincentes. Pero generalmente tal hallazgo refuta sólo aquellas afirmaciones según las cuales el experimento fue "a prueba de errores", pero no a la anomalía en sí.

La presunción no alcanza
Mostrar que una evidencia no es convincente no ofrece base suficiente como para descartarla por completo. Si un crítico afirma que el resultado era debido a un fallo X, ese crítico tiene entonces la carga de la prueba de demostrar que el fallo X pudo producir, y probablemente lo hizo, tal resultado bajo tales circunstancias. Es verdad que, en algunos casos, la apelación a la simple plausibilidad de que un fallo produjo el resultado obtenido puede ser tan grande que casi todos aceptarían el argumento; por ejemplo, cuando descubrimos que alguien que ya había engañado en el pasado tuvo oportunidad para volver a hacerlo en esta ocasión, podríamos concluir razonablemente que este sujeto volvió a engañarnos en esta ocasión. Pero, en muchos casos, el crítico que se conforma con argumentar la plausibilidad de un posible fallo, cierra la puerta de investigaciones futuras cuando el correcto método científico exige que la hipótesis de que pudo haber fallas también debería ser probada. Por desgracia, la mayoría de los críticos parecen felices quedándose sentados en sus escritorios y elaborando explicaciones post hoc. Cualquiera que sea el final de la verdadera historia, la mejor manera de que la ciencia progrese es a través de las investigaciones de laboratorio.
Por otro lado, los partidarios de una afirmación anómala que reconozcan esta falacia pueden ir demasiado lejos en dirección contraria. Algunos argumentarán, como [César] Lombroso cuando defendió los poderes de la medium [Eusapia] Palladino, que la presencia de peluca no niega la existencia de cabello verdadero. Todos debemos recordar que la ciencia nos puede contar lo que es empíricamente improbable, pero no lo que es empíricamente imposible. En ciencia, la evidencia siempre es una cuestión de grado y raramente es, si es que lo es alguna vez, absolutamente concluyente. Algunos defensores de anomalías, al igual que algunos críticos, parecen poco dispuestos a considerar las evidencias en términos probabilísticos, aferrándose a cualquier cabo suelto como si el crítico tuviera que refutar todas las evidencias presentadas en cada afirmación particular. Tanto críticos como partidarios necesitan aprender a pensar que en la ciencia, como en los tribunales, la adjudicación de causalidad es imperfecta y con grados variados de prueba y evidencia. La verdad absoluta, como la justicia absoluta, raramente es alcanzable. Nosotros sólo podemos hacer todo lo posible para aproximarnos a ella.
Marcello Truzzi, Acerca del pseudo-escepticismo
lunes, 2 de marzo de 2009
Más pruebas incuestionables sobre el eséptico mentiroso
Estos días se vuelve a reactivar la cacería contra Pedro Amorós, que nunca se había metido con nadie, a raíz del "ejemplar", "riguroso" y "científico" trabajo -así lo definen Mauricio Schwaz, Javier Arméntia, Ricardo Campo, o Luis Alfonso Gámez en sus respectivas páginas- de Paco-Paquito-Paquete Mañez y su escudero Javier Cavanilles. Podeis verlo en: http://blogs.elcorreodigital.com/magonia/2007/5/4/los-caras-belmez; http://locomundo.blogspot.com/2007/06/los-caras-de-belmez-la-resea.html; http://charlatanes.blogspot.com/2007/05/cutre-caras-return.html; http://bajoelvolcan.blogspot.com/2007/05/los-caras-de-belmez.html; http://www.circuloesceptico.org/Documentos/dossier/caras-de-belmez/los-caras-de-belmez-libro.php#a_002... Yo os recomiendo que le echeis un vistazo a todos, y vereís que, desde el enfrentamiento entre la A.R.P. y el Círculo Escéptico por ver quien se quedaba con el negocio del escepticismo en España, no había un consenso general tan evidente en apoyar a un autor y a su libro, salvo quizás la colección escéptica oficial de "Vaya Timo". Para todo el movimiento escéptico organizado español, Francisco Paco-Paquito-Paquete Mañez es el escéptico del siglo... ¿Porqué? Pues simplemente porque es el último traidor al mundo del misterio que ha visto fracasar sus intentos de ser alguien en ese mundillo cobrando por decir que lo paranormal existe, y ahora cobrando por decir lo contrario... Igual que Manuel Carballal, Felix Ares de Blas o el mismo Luis Alfonso Gámez hicieron antes, o Moises Garrido y compañia han hecho después.

Ni uno sólo de los escépticos españoles recuerda ya aquellos articulos de Paco Mañez en revistas como Karma-7 diciendo que captaba voces del más allá en su laboratorio parapsicológico valenciano...
Ni un sólo escéptico quiere mencionar ya los articulos de Mámez en revistas como Año Cero o Más Allá afirmando que conseguía grabar en vídeo imágenes de extraterrestres o de otras dimensiones.Por no hablar de su "Proyecto SILA", del que ningún escéptico quiere decir nada ahora, y que fué publicado en Psi Comunicación, la revista de la Sociedad Española de Parapsicología (Número de 1994) , afirmando que tenía pruebas de que la telepatía y la ESP eran reales, según los experimentos que había hecho en su laboratorio.
A ver, que yo no me meto en que Máñez pueda decir lo que quiera... lo que no entiendo es que si ahora afirma, como mándan las reglas del buen escéptico organizado, que todo lo paranormal es un fraude, que no existen los fenómenos parapsicológicos, y que todos los que creemos en ello somos unos fríkis... puede escribir en su libro "Cuando la razón duerme" (que por cierto se vende en librerías y no es de distribución altruista y gratuita), cosas como que ha presenciado como una llave se dobla paranormalmente por el efecto Geller...
Así que, una vez más, tenemos un dilema... o el escéptico mentía cuando decía que presenciaba fenómenos paranormales, o miente ahora cuando dice que tales fenómenos no existen. De una forma u otra el "mejor investigador escéptico" para todos los amigos del MEO, es un mentiroso. Y se pilla antes a un mentiroso...
martes, 3 de febrero de 2009
Pedro Amoros, un superviviente a las mafias escépticas
A diferencia de otros cobardes como Máñez, Carballal o Garrido, Amorós jamás ha dado el brazo a torcer y ha resistido todos los ataques sin cambiar de chaqueta. Manteniéndose en las mismas convicciones que tenía hace 20 años. Y ya sólo por eso merece mi respeto y admiración. Además de ser un investigador serio que no tiene miedo a decir que un caso es falso cuando lo es... ni que es auténtico cuando también lo es. Y en eso es en lo que se diferencia de los cobardes que solo dicen lo politica y cientificamente correcto, o sea, que todo es falso.
Yo me hice socio del SEIP hace algo más de un año, solo por solidarizarme con quien estaba siendo masacrado sin piedad por los escépticos y por el diario el Mundo... si, si, ese que aún se presenta como escéptico con la sentencia del 11M y sigue vendiendo conspiraciones paranóicas.Al igual que hicieron con sus socios de la Cope (y ya he dicho muchas veces que los escépticos son la COPE del misterio) con las tonterías sobre la ETA en el 11M, el Mundo esta vez se alió con los no menos dogmáticos, fanáticos e irracionales seguidores del Jiménez Losantos del Círculo Escéptico (o sea Luis Alfonso Gámez), para orquestar una brutal y salvaje campaña multimedia con objeto de hundir a Amorós... Pero el ha resistido estoicamente todas las mentiras y los insultos de los escépticos y hace unos dias nos informaba, a todos los miembros de SEIP, de que estrenaba página web personal. Y Aquí la teneis: http://www.pedroamoros.com/

viernes, 2 de enero de 2009
El escéptico que se invento su curriculum académico

Dicen que representa el rostro serio de la ufología española. Pero en el rictus no está el honor. Está en las palabras y en los hechos. Desde sus inicios en el mundo de la ufología, Vicente Juan Ballester Olmos, el hombre que representa el "lado oscuro" de la ufología, ha presumido de su carácter científico, credibilidad y seriedad; de su "rigor académico" y su "escepticismo sano".No voy a entrar a valorar la calidad o no de sus trabajos. Hay en esta web sobrada información sobre este asunto. Tampoco entraré a analizar su implicación, que no es poca, en la turbulenta desclasificación de los hasta 1992 archivos secretos del Ejército del Aire en cuanto a los OVNIs se refiere. Sirva, únicamente, afirmar que en mi opinión, y la ristra de evidencias ocuparía un libro, este ciudadano valenciano de 52 años ha colaborado en el desprestigio público del fenómeno OVNI.Pero al grano…


Por Bruno Cardeñosa






